Viernes, Septiembre 3, 2010

Sociedad

También de dolor se toca, cuando de hambre no se puede: el organillo

MTI/ Texcoco Mass Media/Martín Arredondo
Publicada: Febrero 25, 2010

“Tenemos que juntar los 70 pesos de la renta del organillo”: Mario Cruz, organillero.

Toca don Mario Cruz Hernández en el merito centro de Texcoco.

+ Agrandar esta imagen

MTI/ Texcoco Mass Media/Martín Arredondo

Organillero, con su organillo sobre una base poco convencional con ruedas (fuente: Wikipedia).

Texcoco, México.- (Texcoco Mass Media).- Muchos van con su traje beige y su gorra característica, como policía de tránsito de los años 50, nostalgia va y nostalgia viene, el cilindro o el organillo camina por estas calles de Texcoco para arriba y para abajo, asentándose en un monopié, que lo fija al piso para tocar como dice la canción de Javier Solís:
 
Amigo organillero
arranca con tus notas
pedazos de mi alma
no importa que el recuerdo
destroce mis entrañas
tú sigue toca y toca
 
El organillo se inventó a principios del siglo XIX en Inglaterra, y poco a poco se han ido terminando sólo que el ingenio del mexicano ha contribuido a preservarlos del olvido perpetuo.
 
Mario Cruz Hernández, organillero por convicción y desempleado por obligación, nacido en el mismo lugar que Benito Juárez, San Pablo Guelatao, Oaxaca, trabaja como puede y en donde se puede, que junto con su socio llevan un poco de música al meritito centro de Texcoco.
 
Pensionado y con 77 años a cuestas, reflexiona que tiene que buscarle, pues no alcanza, y que hay días que saca 100 o 120 pesos. “¿A mi edad –dice-, a dónde me dan trabajo?”.
 
Dice que su organillo puede tocar alrededor de 20 canciones en poco más de una hora.
 
Se vino a los 28 años de su ciudad natal, y empezó trabajando en una empresa cerca de Vallejo, le dieron una jubilación de poca monta.
 
Tiene cinco hijos, tres hombres y dos mujercitas, ya todos se casaron.
 
-          ¿Ya no los ve, Don Mario?
-          Sí, unos ahí están en la casa; otros se casaron y se fueron.
-          ¿Y usted por dónde vive?
-          En San Vicente Chicoloapan, por la parada de piedras.
-          ¿Y el joven que está tocando el organillo es su ayudante, su familiar…?
-          Rentamos el organillo, 70 pesos diarios para pagarle al dueño.
-          ¿Sí coopera la gente?
-          Sí, lo que caiga, un tostón, un peso… aquí estamos todo el día, 5 o 6 de la tarde y ya nos vamos.
-          ¿Cree que algún día se acabe este oficio? Pues ya hay muy pocos organilleros
-          No, hay muchos. Antes había uno o dos, ahora hay como seis o siete, que vienen a tocar aquí cerca de donde yo vengo.
-          Bueno pues ya nos tenemos que ir, porque ya van a salir los niños de la escuela, y luego estamos amontonados.
 
Van cargando su organillo, con 40 kilos a cuestas, como una gran cruz de penitencia.
 
© Alianzatex.com 2010
Copyright 2007 Maldonadetti Trust Inc. Ltd | Política de Reserva | Escríbenos | Trabaja con nosotros