MTI/ Texcoco Mass Media/César Camacho
Publicada: Abril 05, 2012

Texcoco, México.- (Texcoco Mass Media).- México atraviesa por uno de sus peores momentos. En los últimos dos sexenios han predominado la evasión y las ocurrencias, primero; la arrogancia y la ineficacia, después. Aquél dejó una estela de decepción, y ahora que para el Ejecutivo parece haber terminado su gestión, el saldo es la desesperanza social.
Cada día sociedad y gobierno parecen más distantes, pues sus aspiraciones son distintas. Como si fueran dos, ajenas y contrapuestas, la sociedad civil se desarrolla a pesar de la sociedad política; en el ámbito nacional la acción social empuja, mientras la acción gubernamental se contrae.
Por eso es tan importante aprovechar este momento electoral; es la gran oportunidad de plantear y conseguir un profundo cambio de rumbo.
Consciente de su responsabilidad histórica, el PRI asume que representa la experiencia sin arrogancia, la cercanía sin demagogia, y un trabajo sin descanso; ventajas conseguidas por los triunfos del pasado, pero también por los reveses de los que ha aprendido.
En ese contexto, un asunto central de la contienda es el debate de las ideas y las propuestas. Fiel a su origen, la Fundación Colosio, ha creado un espacio en el que académicos, especialistas, líderes de opinión y todas las personas bienintencionadas, intercambien opiniones libremente acerca de cómo acometer los desafíos de este nuevo tiempo mexicano.
Toda vez que, como escribió Octavio Paz, el fundamento de la democracia es “la creencia en la capacidad de los ciudadanos para decidir, con libertad y responsabilidad, sobre los asuntos públicos”. Por eso, en lugar de monólogos sucesivos, los Encuentros por el Futuro de México consistirán en conversaciones colaborativas; encuentros que propicien los acuerdos, en los que haya más que asistentes, participantes; de modo que, aprovechando las tecnologías de la comunicación, todos puedan intervenir, en tiempo real, desde cualquier punto del territorio nacional.
Habida cuenta que el país está sobrediagnosticado, el desafío será poner los dos pies en el futuro, para establecer líneas de acción para consolidar una gobernabilidad democrática que brinde buenos resultados; recuperar la seguridad y que la justicia sea para todos; alcanzar un crecimiento económico acelerado, sustentable y con más y mejores empleo; establecer un piso mínimo de bienestar social; transformar el sistema educativo para que los estudiantes estén en condiciones de competir y ganar en el mundo; y que México recupere su respetabilidad en el concierto internacional.
En síntesis, acciones que sean compromisos; compromisos que se traduzcan en buenos resultados; resultados que respondan a la esperanza de los mexicanos; mexicanos convencidos de que nuestro país va a cambiar.
Para conseguirlo, se requiere aptitud y actitud. Aptitud, que implica visión de largo alcance; y conocimiento técnico para la resolución de los problemas. Actitud, que significa audacia para asumir riesgos de gran envergadura; y respeto a la Ley y a las instituciones democráticas. Aptitud, que se traduce en sensibilidad para interpretar lo que la gente necesita; y habilidad para coordinar los esfuerzos de todos. Actitud para escuchar, para dialogar y concertar, para comprometerse y cumplir.
Desde hace años el país necesita, no sólo un Presidente; a la República le urge un líder.