MTI/ Texcoco Mass Media/Samantha Venegas
Publicada: Junio 06, 2012

En escuelas e iglesias se pueden detectar casos que merecen atención. SAMANTHA VENEGAS | TEXCOCO PHOTO

Ejercicios que hacen los niños sirven para detectar quienes viven bajo la sombra de la violencia interfamiliar. SAMNTHA VENEGAS | TEXCOCO PHOTO
En un recorrido por diferentes poblaciones del municipio, la especialista en psicología y sociología, mostró algunos de los trabajos que ha realizado a lo largo de varios años con grupos de personas vulnerables. Las familias que tienen un alto grado de violencia en sus casas, son caldo de cultivo para que los jóvenes trasladen su espacio vital a la calle, donde adquieren vicios y conductas con desviaciones severas.
En el recorrido por una unidad habitacional de la ciudad de Texcoco, un grupo de mujeres de 18 a 25 años de edad, asistió a la charla que impartió la terapeuta, todas las asistentes son madres de dos y tres hijos, todas ellas son mujeres separadas o divorciadas, sufrieron la violencia intrafamiliar de diferentes maneras, golpes físicos, presiones psicológicas, humillaciones y actos sexuales equiparables a una violación, abandono temporal y falta de recursos para la manutención, chantajes y amenazas; entre otras muchas agresiones.
Desde hace algún tiempo, en este medio y en otros más, se ha publicado que la violencia intrafamiliar es uno de los problemas más agudos que enfrenta la sociedad de Texcoco. Poblaciones como Tocuila, Cuautlalpan, Huexotla, Panoaya, Tlaixpan son solo algunas de las localidades donde se registra un alto porcentaje de familias, que a pesar de vivir bajo el mismo techo, son disfuncionales y viven un alto grado de violencia.
Los profesores de las escuelas primarias, son algunos de los agentes que podrían prender los focos de alerta, ya que el rendimiento escolar va aparejado a la vida que se lleva en familia. “Una niña que tenía un rendimiento formidable, de repente perdió todo. Una mañana llego triste, dormitaba en la clase, no salió a jugar. Al otro día se repitió lo mismo y así durante varios días. Llamé a sus padres, ellos ocultaron lo que pasaba, durante un mes la situación no mejoró. Platiqué con la niña, quien explicó como había golpeado su padre a la madre y a ella la había insultado y humillado. Volví a buscar a sus padres, pero solamente fue la madre quien dijo abandonaría ya al padre porque era alcohólico y muy agresivo. Después de un tiempo la niña recobró las buenas notas y ahora estudia ya la secundaria”, comenta el maestro Jesús Rosales.
Casos como este ilustran la importancia que los profesores detecten a tiempo lo que les ocurre a sus alumnos y puedan ayudar a terminar con la violencia intrafamiliar.
De igual manera ocurre con las diferentes iglesias que existen en el municipio. La historia se repite generación tras generación, asegura el reverendo Vicente Herrera de la iglesia evangélica. “Ahora la violencia es mayor en los jóvenes por el patrón que observan en su casa. Padres alcohólicos que dejan a sus hijos en plena libertad de hacer lo que quieran, lo que les convenga y que la calle los eduque. Hay cada día más negocios donde se puede comprar alcohol a cualquier hora, se puede tomar donde sea y nadie apura siquiera una llamada de atención”.
Agrega, “aquí detectamos de inmediato cuando las cosas no caminan bien en una familia y buscamos la manera de apoyar, pero hay hombres que prefieren dejar la casa a tener un cambio en sus conducta. La mayor presión es por falta de oportunidades de trabajo, ya sea en un autoempleado o empresario o en un dependiente con un salario muy bajo. La otra es que la calidad de vida en el municipio es mala. Contaminación del aire, visual y auditiva y no existe un control real de la actividad comercial, muchos chicos y chicas de secundaria con problemas familiares, ingieren bebidas alcohólicas desde temprana hora a la vista de todos”.
La salud mental se ha visto afectada por el ruido, la calidad del aire y la falta de movilidad en una ciudad donde lo último que importa es el peatón. La neurosis colectiva ha llevado a que el segundo problema serio que enfrenta la sociedad de Texcoco es la violencia intrafamiliar. El primer problema grave es el desempleo.