Jueves, Junio 20, 2013

Religión

Orar con constancia y fidelidad

Alejandro Palafox B. para Alianzatex
Publicada: Junio 13, 2012

SS. Benedicto XVI en la audiencia general. FOTO VATICANO | TEHUACAN HOY

Tehuacán, Puebla.- (Texcoco Mass Media).- En su catequesis de la audiencia general de esta mañana, el Santo Padre Benedicto XVI se refirió a la experiencia contemplativa y a la fuerza de la plegaria a la que alude San Pablo, para legitimar su condición de Apóstol del Evangelio.

Por otra parte, el Papa invitó a rezar por los trabajos del Congreso Eucarístico Internacional que se está celebrando en Dublín, Irlanda, sobre el tema: “La Eucaristía: Comunión con Cristo y entre nosotros”. Su Santidad destacó la presencia del Legado Pontificio en la persona del Cardenal Marc Oullet y en su saludo a los participantes en este importante evento eclesial formuló votos “para que la Eucaristía sea siempre el corazón pulsante de la vida de toda la Iglesia”.

El Sucesor de Pedro dijo textualmente:

Dirijo ahora mi afectuoso pensamiento y mi bendición a la Iglesia en Irlanda, donde en Dublín, ante la presencia del Cardenal Marc Oullet, mi Legado, se desarrolla el 50° Congreso Eucarístico Internacional sobre el tema: «La Eucaristía: Comunión con Cristo y entre nosotros». Numerosos Obispos, sacerdotes, personas consagradas y fieles laicos procedentes de los diversos continentes participan en este importante evento eclesial.

Es una valiosa ocasión para reafirmar la centralidad de la Eucaristía en la vida de la Iglesia. Jesús, realmente presente en el Sacramento del Altar con el supremo Sacrificio de amor de la Cruz se dona a nosotros, se hace nuestro alimento para asimilarnos a Él, para hacernos entrar en comunión con Él. Y a través de esta comunión estamos unidos también entre nosotros, llegamos a ser una cosa sola en Él, miembros los unos de los otros.

Quisiera invitaros a uniros espiritualmente a los cristianos de Irlanda y del mundo, rezando por los trabajos del Congreso, para que la Eucaristía sea siempre el corazón pulsante de la vida de toda la Iglesia.

La audiencia sobre el tema de la oración en las cartas de San Pablo, que Benedicto XVI está dedicando desde hace varias semanas, comenzó con la siguiente introducción bíblica:

En su catequesis en nuestro idioma, Benedicto XVI afirmó:
 
Queridos hermanos y hermanas:

Deseo hablarles de la experiencia contemplativa y de la fuerza en la plegaria a la que hace referencia san Pablo para legitimar su condición de apóstol del evangelio. Él no presume de sus trabajos o esfuerzos, sino de la acción de Dios en él. Antes de anunciar a Cristo, ha vivido en silencio y contemplación. Su mística no se funda sólo en los eventos excepcionales que ha tenido, sino también en lo cotidiano y la intensa relación con el Señor.

Contemplar al Señor es fascinante porque Él nos atrae y cautiva el corazón, experimentando paz, belleza, amor; pero es a su vez tremendo, porque se evidencia la debilidad humana, las incapacidades, la dificultad de vencer el mal. En un mundo en que se corre el riesgo de confiar solamente en la eficacia y la fuerza de los medios humanos, estamos llamados a descubrir y dar testimonio del valor de la plegaria.

En la oración se dan momentos de especial intensidad, en los que se experimenta vivamente la presencia del Señor, pero es necesaria la constancia y la fidelidad, sobre todo en las situaciones de aridez, de dificultad, de sufrimiento.

De los diversos saludos del Papa a los numerosos grupos de peregrinos presentes destacamos el dirigido a los fieles polacos, a quienes al dar su calurosa bienvenida les recordó que la liturgia del día celebra a San Antonio de Padua, Doctor de la Iglesia. Y recordó que fue un ilustre predicador, teólogo, confesor, protector de los pobres y de los que sufren. “Con su vida –dijo Su Santidad– y especialmente con su fecundo apostolado nos enseña el fervor evangélico”. Por esta razón, encomendó las intenciones y la peregrinación a las tumbas de los Apóstoles de estos peregrinos a su intercesión.

Al dirigir su cordial saludo a los peregrinos procedentes de la República Checa, el Santo Padre les deseó que su peregrinación y el encuentro con el Sucesor de Pedro representen un aliciente a fin de que progresen cada vez más en la alegría espiritual y en la fidelidad a las enseñanzas de Cristo.

Al dar su bienvenida de corazón a los peregrinos eslovacos, de modo particular a un grupo de sacerdotes que celebran sus 25 años de ordenación sacerdotal, acompañador por su Arzobispo, Mons. Cyril Vasiľ y por el Obispo Mons. Peter Rusnák, el Papa invitó a estos hermanos a dar gracias al Señor por el gran don del sacerdocio y a ser ministros acérrimos según el Corazón de Jesús, a la vez que con afecto los bendijo junto al pueblo de Dios que les ha sido confiado.

En sus palabras a los grupos de peregrinos italianos, el Obispo de Roma saludó a los sacerdotes de las Diócesis de Treviso y de Tortona que festejan el 40° aniversario de su ordenación presbiteral, a quienes les aseguró su particular recuerdo en la oración y les deseó una renovada efusión de favores celestiales, para que sean fortalecidos en sus generosos propósitos de fidelidad a la llamada del Señor. El Papa también saludó a los Legionarios de Cristo que se preparan a transcurrir un período de experiencia pastoral y los animó a vivir esta etapa del camino formativo como momento de gracia y de generosa disponibilidad.

Por último, al saludar a los jóvenes que asistieron a esta audiencia general el Santo Padre les recordó que para muchos de sus coetáneos ya comenzaron las vacaciones, mientras para otros éste es tiempo de exámenes, razón por la cual invocó al Señor para que los ayude a vivir este período con serenidad, experimentando su constante protección.

A los queridos enfermos presentes en el Aula Pablo VI Benedicto XVI los invitó a encontrar consuelo en el Señor que sigue su obra de redención, también gracias a su sufrimiento. Y a los recién casados les formuló votos para que puedan descubrir el misterio de Dios que se dona por la salvación de todos, a fin de que su amor sea cada vez más verdadero, duradero y acogedor.

Al saludar en nuestro idioma a los numerosos peregrinos procedentes de América Latina y de España, Benedicto XVI los invitó a dedicar más tiempo a la oración con las siguientes palabras:

Saludo a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos de España, México, Puerto Rico, Venezuela y otros países latinoamericanos. Invito a todos a dedicar más tiempo a la oración, para que nuestra vida sea transformada y animada por la fuerza concreta del amor de Dios, y así afrontar cada adversidad, convencidos de que todo lo podemos en Aquél que nos conforta. Muchas gracias.

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