Sábado, Julio 22, 2017

De los invitados
Mexicana rompe récord Guinness
Rosi Orozco

MTI/ Milenio/Rosi Orozco
Publicada: Mayo 09, 2014

En el último tramo del Triatlón más grande del mundo, Norma corrió acompañada de cuatro sobrevivientes: una joven originaria de Puebla, otra de la Ciudad de México, una más de Tegucigalpa, Honduras, y una chica rescatada en Estados Unidos. Cuando le dijeron que querían que corriera a su lado, Norma no pudo ocultar su emoción: había empezado esta hazaña por ellas y la terminaría con ellas. Cerca del mediodía del 4 de mayo, las cinco mujeres llegaron a la meta de este gran viaje que empezó en Cancún y terminó en el National Mall en Washington D.C. Después de 65 días y más de 6 mil kilómetros, Norma Bastidas rompió el récord Guinness del Triatlón más grande del mundo al casi triplicar la marca anterior.

La historia de Norma es inspiradora, nos enseña cómo podemos convertir el dolor en nuestra mayor fuerza. Cuando era muy pequeña un familiar cercano abusó de ella. Norma piensa que todos los años que calló fue cómplice de su victimario y hasta que consiguió romper el silencio se sintió liberada. Su confesión permitió que primas y otras mujeres de la familia se atrevieran a denunciar una cadena de abusos infligidos por la misma persona. Una denuncia valiente se convirtió en una voz que nadie podía callar.

La voz de las víctimas es importante, porque inspira a otras a romper el silencio. Aquellos que consideran que las sobrevivientes deben ser silenciadas no comprenden cuánto las empodera levantar su voz, ser escuchadas y, más aún, descubrir lo crucial que es su testimonio para dar esperanza y valor a otras personas que sufrieron lo mismo.

Norma narra que otros hechos en su vida la volvieron a convertir en víctima. Cuando tenía 17 años viajó a la Ciudad de México para visitar a su hermano. En la central de autobuses, un grupo de jóvenes la subieron a una camioneta, la golpearon y abusaron de ella sexualmente. El hermano mayor de uno de los ellos la rescató e impidió que fuera vendida a una red de trata de personas. Cuando Norma le contaba a otros sus problemas y los horrores que había vivido, muchos no la comprendían e, incluso, tuvo que padecer el abuso cruel de sus palabras cuando la acusaban de haber provocado esas vejaciones; “tú te lo buscaste”, “tú tienes la culpa”. Nadie, dice Norma, nadie elige ese tipo de vida. Esas fueron las palabras con las que hace dos meses esta mujer decidió llevar su lucha a nuevos ámbitos al imponer un nuevo récord mundial.

Esta joven espera que un día la gente entienda que las víctimas no son culpables de lo que vivieron. Ellas no necesitan que las estigmaticemos ni que las juzguemos; necesitan nuestro apoyo y cariño.

En 2006, Norma criaba sola a sus dos hijos, en ese año le diagnosticaron una enfermedad ocular a uno de ellos. ¿La cura? Se está buscando, dijeron los médicos. Norma no pudo tolerar quedarse de brazos cruzados mientras su niño sufría y perdía la vista. Así, poco después, se convirtió en una atleta de alto rendimiento. Recorrió los cinco continentes haciendo un maratón en cada uno de ellos con el objetivo de recaudar fondos para la investigación de enfermedades oculares. En 2009, le dieron el título de la mujer más rápida del mundo. “Rompí el círculo vicioso que me mantenía como víctima”, afirma Norma.

El 1 de marzo emprendió una hazaña sin precedentes por las víctimas de trata de personas. Empezó el Triatlón más grande del mundo con el apoyo de iEmpathize y Fundación Reintegra. Fue un viaje largo, en el que Norma recorrió México y Estados Unidos, nadó más de 200 km en Cancún y pedaleó cerca de 4 mil 900 km cruzando todo nuestro país. En Estados Unidos corrió más de mil km desde la frontera hasta la capital. Sin importar el cansancio, el clima o los inconvenientes (como dos accidentes en carretera), Norma cumplió su palabra: 65 días después de iniciar el reto en Cancún, con el abrazo de una sobreviviente quien simbólicamente recorrió con ella una milla, lo concluyó de la misma manera en la ciudad de Washington D.C., con el abrazo de cuatro sobrevivientes más.

Siempre supimos que Norma cumpliría su promesa y verla llegar a la meta fue el final de un esfuerzo físico sobrehumano. La verdadera travesía apenas empieza.

En cuanto se estabilizó físicamente, Norma tomó el teléfono y llamó a Sofía. El 1 de mayo Sofía inició su propia hazaña: ser la primera en denunciar a Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre. Sofía es una joven estudiante que trabajó dignamente como edecán para pagar su propia carrera. Es una chica criada en un ambiente familiar amoroso, lo cual le dio la confianza suficiente para un día renunciar ante el acoso sexual.

“¡Sé implacable! ¡No desmayes! ¡Habla por las demás!”, le dijo Norma a Sofía, quien recientemente ha decidido hacer pública su lucha. En las redes sociales hemos estado pidiendo #ProtecciónParaSofía, pero hasta el momento no la ha recibido; por el contrario, ha sido cuestionada y han tratado de intimidarla de diferentes formas.

¡Sé implacable! es el nombre que llevará el documental que registra este extraordinario viaje y en el cual también se contarán las historias de otras sobrevivientes. Con el dinero que se recaude, iEmpathize y Fundación Reintegra crearán un fondo para becar a estas mujeres. Este apoyo se llamará Beca Norma Bastidas, para honrar a la gran mujer que ha hecho un llamado mundial para que seamos implacables en la lucha contra la esclavitud.

La embajada de México en Estados Unidos fue la anfitriona en la bienvenida de Norma. El embajador Eduardo Medina Mora le expresó cuán orgullosos nos ha hecho sentir. El embajador para el Combate a la Trata de Personas, Luis C. de Baca, dio todo su apoyo al proyecto. Al día siguiente hicimos una visita al Senado. Pese a tener los pies lastimados y un dedo probablemente roto, Norma usaba tacones. Ella y Madaí Morales, sobreviviente y presidenta honoraria de Fundación Reintegra, fueron recibidas y reconocidas por la senadora por Dakota del Norte Heidi Heitkamp. Por último Madaí Morales tuvo la oportunidad de convivir con una gran activista y académica contra la trata de personas, la Dra. Raquel Pastor, quien fue la fundadora de la prestigiada Infancia Común A.C. A todos ellos les agradecemos su genuino interés por la causa y su gran apoyo.

Norma es un ejemplo no solo para las sobrevivientes, sino para todos. Nos ha enseñado que nuestro pasado no nos limita ni nos define. Somos del tamaño de aquello que nos proponemos. Lo repetimos: la travesía apenas comienza. Las conciencias que Norma ha despertado habrán de sumarse a la causa y las autoridades han asumido un compromiso que deberán cumplir. El mensaje de esperanza ha de llegar a más víctimas y sobrevivientes. Por lo pronto, algunos frutos comienzan a darse.

De regreso a México Madaí vuelve inspirada. Actualmente estudia derecho y sueña con ser jueza, después magistrada y, por supuesto, legisladora. Norma es una fuente de inspiración inagotable, una heroína, una huella imborrable.

Muchas gracias, Norma, por dedicar esta hazaña a la lucha contra la trata de personas. Gracias por tu tenacidad y tu espíritu invencible. Te deseamos un feliz regreso a casa: abraza a tus niños y recobra fuerzas. Has roto un récord mundial que inspirará a muchas víctimas para que a su vez rompan el silencio, pues les has demostrado que del sufrimiento puede surgir una fuerza indestructible.

Querido lector, sé parte de esta lucha por la libertad, denuncia al 018005533000 o en unidoshacemosladiferencia.com. Para conocer más del récord de Norma entra a la página web de Fundación Reintegra (fundacionreintegra.org.mx), y recuerda que tú puedes ayudar también a escribir nuevas historias de éxito.

Para llegar a la meta, las cinco sobrevivientes pasaron enfrente del Monumento a Martin Luther King. Aquellas cinco valientes mujeres, que alguna vez fueron esclavas, corrían libres para decirle al mundo que seguimos soñando que un día seremos todos, sin excepciones, dueños de nuestro propio cuerpo, vida y destino.

*Presidenta de Unidos contra la Trata.

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