Sábado, Enero 20, 2018

Londres la nueva hornada de diseñadores chinos

MTI/ Texcoco Mass Media/Alberto Durero Gijón
Publicada: Enero 11, 2018

Huishan Zhang. FOTO MARKETING CHINA//TEXCOCO PHOTO

LONDRES.- (Texcoco Press).- Cuando Huishan Zhang, nacido en china y residente en Londres, entró en Central Saint Martins para estudiar diseño de moda hace 12 años, rara vez se veía un rostro chino por sus pasillos. “Creo que en toda la escuela apenas estábamos tres o cuatro [estudiantes chinos],” cuenta el diseñador, quien ha abierto recientemente su primera tienda insignia en la afamada calle londinense de Mount Street, según cuenta a Vogue cuando le fotografiamos en su estudio de East London. Por entonces, hacer carrera como diseñador de moda era un concepto tan extraño en China que poca gente entendía sus implicaciones. “Cuando eché la primera solicitud en Saint Martins, ni siquiera sabía explicar en chino lo que era el diseño de moda. Ahora se dice shi zhuang she ji, pero cuando yo empecé nadie sabía lo que significaba tal cosa”.

Obviamente, aquella situación se hace difícil de comprender ahora con la variada representación demográfica que acoge hoy el prestigioso curso. “Estudié cuatro años en Central Saint Martins, y después de graduarme yo, casi toda la clase era ya china”, dice Zhang. Tamaño cambio en el alumnado de Saint Martins es reflejo de la gran evolución que ha vivido el mundo de lo moda en la propia China. Cuando Zhang, conocido por su minuciosa artesanía y sus diseños altamente femeninos profusamente decorados, propuso por primera vez la idea de crear una firma de lujo china, la industria se mostró muy reticente. Una marca de lujo hecha en China… Se creían que estaba de broma”, recuerda.

En aquella época, pocos eran los comercios especializados chinos que se enfocaban a la moda, sobre todo en el continente europeo. En la actualidad, sin embargo, hay al menos una boutique china de moda en todas las ciudades importantes, pertrechadas además de un impresionante stock de importantes firmas. “Cuando llegamos a China a través de [la boutique] Joyce, éramos la única firma de diseñador chino. Ahora cuentan con firmas chinas que operan localmente; y hay diseñadores chinos que son internacionales”, continúa Zhang. “Ya no es un tema de lujo, sino de estilo de vida. Hoy día la gente de allí quiere disfrutar de la vida”.

Otro integrante de esta nueva ola de diseñadores chinos con firma establecida en Londres es Xuzhi Chen, cuya colección debutará el próximo febrero en las pasarelas de la London Fashion Week bajo su etiqueta homónima Xu Zhi. También graduado en Central Saint Martins, Chen ha presentado anteriormente en Milán auspiciado por Giorgio Armani y fue invitado a colaborar junto a W Hotels, y en asociación con el CFDA, para lanzar una colección en la Semana de la Moda de Shanghái. En el curso de su aún corta carrera, el diseñador ya ha cosechado grandes alabanzas, en especial por la complejidad de sus diseños y sus innovadoras técnicas textiles, que en colecciones previas tomaron forma de fibras trenzadas a mano o denim sin remat

Chen acudió a Saint Martins impulsado por su profesor de arte de secundaria. Pero, incluso ya desde su adolescencia, era consciente de la escasez de salidas profesionales en la industria de la moda para los estudiantes de otros lugares. “Puedo contar con los dedos de una mano las personas que finalmente encuentran trabajo en Europa”, asegura. No obstante, Chen decidió embarcarse en la aventura. “Ver los desfiles de graduación de otros y tener la posibilidad de experimentar todo eso en los tres o cuatro años de estudio, ya lo era todo para mí”, explica. Incluso hoy día, con varias nominaciones bajo el brazo para el International Woolmark Prize, el Premio LVMH y el H&M Design Award –además de haber atraído a compradores como Lane Crawford y Opening Ceremony ya antes de obtener su título–, Chen sigue admitiendo que al principio “ni siquiera tenía en mente cómo hacer carrera de esto”.

Pero aunque Zhang amara desde siempre el hechizo de las páginas satinadas y Chen encontrara un mentor en un momento clave de su vida, para otros diseñadores chinos de Londres, vivir de la moda no siempre entró en sus planes. Para la diseñadora Wanbing Huang, invitada el pasado año a colaborar con Nike para el lanzamiento largamente anticipado de las deportivas Vapormax, contemplar tal opción era, en sus palabras, montarse una película. “Después del instituto, no sabía a lo que quería dedicarme, así que me fijé en una oferta de trabajo del periódico. Vi que pedían un ‘patronista’ y busqué la mejor escuela”. Aquello la llevó al prestigioso Bunka Fashion College de Tokio, donde estudiaron Junya Watanabe y Jun Takahashi de Undercover.

No fue sin embargo en Bunka donde Huang adquirió sus habilidades técnicas, pues tras completar sus estudios, volver a Shanghái y trabajar para varios diseñadores, decidió que necesitaba un cambio. “Quería explorar más mis emociones, pero no sabía cómo, porque trabajaba siempre de patronista”, nos cuenta Huang en su piso de Shoreditch, ahora convertido en estudio. “Las personas con las que trabajé me hablaron mucho del diseño, por lo que me busqué la mejor escuela de diseño”; y así fue a parar a Central Saint Martins, donde está a punto de terminar su segundo año de grado. Inspirándose en las obras del videoartista Bill Viola, las presentaciones de Wanbing Huang –visualmente arrebatadoras y exhibidas en alguna ocasión en el Times Art Museum de Beijing– difuminan a menudo las fronteras entre el arte y la moda. La más reciente, su colección de primavera/verano 2018, bebió de la interacción entre el agua y la luz, lo que tradujo en tejidos transparentes y prendas de esplendor acuático. “Me apetecía hacerlo así porque es un proyecto muy personal. Crecí en Guangzhou, y su clima y su luz trazaron esta imagen en mi mente”.

Similar casualidad le sobrevino a Steven Tai, diseñador chino-canadiense que, aunque nacido en Macao, se trasladó a vivir a Vancouver con nueve años. En su caso, reencauzó su carrera cuando ya se había licenciado en Comercio en la Universidad de British Columbia. “Pensé que no tenía muchas opciones para elegir carrera en Vancouver, y entonces alguien me habló de Saint Martins, lo busqué en Google y me alucinó”, recuerda Tai. Pero la transición, confiesa, fue más difícil de lo esperado. “Cursé un programa muy competitivo en Vancouver, y esto era una escuela de arte, así que pensé que no tendría problema. En Vancouver, jamás me quedé en vela toda la noche, pero en Londres, me pasaba tres días sin dormir. No me di cuenta de lo vital de mi decisión hasta cinco años después”.

A día de hoy, diseñadores como Zhang y Chen dividen su tiempo entre Londres y China, donde han establecido estudios adicionales. Entonces, ¿por qué Londres sigue siendo su hogar en vez de trasladarse definitivamente a China o a cualquier otra capital de la moda? Más allá de la calidad de vida, una razón muy poderosa para quedarse es la vibrante comunidad internacional de diseñadores, especialmente de origen chino, que igualmente viven y trabajan en la ciudad. “Compartimos las mismas ventajas y desventajas. Entendemos los retos de los otros: el mercado londinense, cómo abrirse camino creativamente, cómo desarrollar tu identidad propia”, cuenta Chen.

Si bien vivir en Londres les proporciona un mayor acceso a los clientes occidentales, su decisión es más creativa que comercial. Esto se cumple especialmente en el caso de los diseñadores chinos emergentes, cuyos principales distribuidores se hallan sin embargo en China. Por ejemplo, las ventas chinas del trabajo de Xu Zhi superan en 20 a 1 a las del Reino Unido. Zhang, que cuenta entre sus clientes a Poppy Delevingne, se confirma como la excepción, ya que la mayoría de sus compradores provienen de Reino Unido, Europa y Oriente Medio.

En esta industria y su búsqueda constante de un punto de vista diferenciador, las aportaciones únicas de estos diseñadores, producto de la unión de diferentes culturas, revelan de algún modo su visión del mundo en general y de la moda en particular. Como miembro de esta diáspora china, el trastorno que le supuso a Tai la tan temprana marcha de su Macao natal ha ejercido una profunda influencia en su colección, por momentos estrafalaria e irónica pero capaz de atraer a distribuidores de gran peso global como Dover Street Market, Beams y Holt Renfrew. “Vivir en diferentes países me ha ayudado a aprender de sus culturas, a absorberlo todo como una esponja”, expone Tai. “Creo que formar parte de una minoría en casi todos los sitios en los que me he criado me ha hecho volverme un gran observador; siempre estoy fijándome en todo y tratando de aprender; a pesar de sentirme de fuera, incluso en el instituto, nos divertíamos, y esa confianza y ese disfrute es mucho más seductor que querer pertenecer a determinado grupo”.

En la misma línea se conduce el graduado del London College of Fashion Ryan Lo, criado en Hong Kong y conocido por sus coloridos y aniñados diseños tipo anime. Si bien es conocida su reciente colaboración con Hello Kitty en su colección de otoño/invierno 2017, su infancia y desarrollo en la antigua colonia británica es una referencia recurrente en sus diseños. “Hong Kong formaba parte del Imperio Británico, y era un crisol de cultural en muchos sentidos”, relata Lo a Vogue antes de la sesión fotográfica. “Obviamente, teníamos la tradición china; pero también estábamos familiarizados con la cultura japonesa, con los cómics y la animación, y con Corea y Singapur. De alguna manera, [lo que yo hago] es la versión hongkonesa de esos países: algo estereotipada; algo inventada; y equivocada; pero eso es lo que la hace más interesante”.

Casi una década después de que dejara Hong Kong, Lo se puede considerar ya un veterano de la London Fashion Week, ya que lleva presentando su colección en solitario dentro de su calendario oficial desde la temporada de otoño/invierno 2015, una vez superado con nota el Fashion East. Pero más allá de la ola de diseñadores chinos que pueblan hoy la capital británica, Lo, desde lo más incipiente de su carrera, ya se veía como un pionero. “Siento que es mi responsabilidad representar lo asiático”, expresa. “Buscaba la manera de distanciarme de todos los demás, porque muchos diseñadores están usando el rosa y el tul, y una estética similar; pero interpretarlo a la manera de Hong Kong, esa ha sido mi fortaleza”.

VOGUE/EDWIN JIANG & QUEENNIE YANG/FOTO LUC COIFFAIT/DISEÑO DAN ADEYEMI

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